sábado, noviembre 18, 2006

JAIE SARA


Parashá JAIE SARA
Resumen de la Parashá Jaie Sara
(Extraído del libro "Lilmod ULelamed" de Edit. Yehuda)


Sara murió en Jevrón a la edad de ciento veintisiete años. Abraham, al conocer la mala noticia, volvió rápidamente desde Beer Sheva para guardar duelo y rendirle homenaje. Adquirió el campo y la cueva cercanos de Majpelá a Efrón el hitita, como sepulcro permanente de Sara, y la inhumó allí.
Abraham, ahora ya de edad avanzada, estaba ansioso por casar a su hijo Itzjak. Llamó a su leal sirviente Eliezer y le encargó la importante tarea de hallar una compañera adecuada para su hijo. Abraham insistió en que Eliezer jurara que no elegiría una esposa para Itzjak de entre las hijas de los canaanitas. En lugar de ello, debía regresar a la tierra nativa de Abraham y traer de allí una esposa conveniente para su hijo.
Eliezer tomó diez camellos, los cargó con los mejores presentes de su amo y emprendió viaje a la residencia de los parientes de éste en Aram Naharaim. Llegó hacia la noche y se detuvo junto a un pozo en las afueras de la ciudad. rogó a Hashem que le permitiera hallar a la muchacha apropiada para Itzjak y continuó con su plegaria al Señor par aque coronara con éxito el método que iba a aplicar. Pediría agua a una joven que estuviera junto al pozo. Aquella que respondiera: "Bebe, que yo también sacaré agua para tus camellos", sería la elegida por D-s para Itzjak.
Antes de que Eliezer concluyera su plegaria, llegó Rivká al pozo y llenó su cántaro. Eliezer corrío hacia ella y le pidió un sorbo de agua. Rivka le dio de beber y luego sacó rápidamente agua pra todos los camellos de Eliezer. Al observar esto, el servidor de Abraham, esperando que sus plegarias hubieran sido escuchadas, le regaló ra Rivká un aro de nariz y dos brazaletes, todos de oro. Eliezer se sintió regocijado al descubrir que Rivká era, realmente, la nieta de Najor, hermano de Abraham. Se inclinó y bendijo a Hashem por este acto de bondad para con su amo.
Rivka llevó a Eliezer a su hogar y él contó toda la historia de su viaje. Los familiares estuvieron de acuerdo con esta unión y permitieron a Rivka que viajara a la tierra de Canaan para casarse con Itzjak. Eliezer inundó de regalos a Rivka y su familia. Luego partió llevando a la prometida a Canaan, donde conoció a Itzjak y se casó con él.
Abraham tomó otra esposa, K´tura, que dio a luz más hijos. Les dio hermosos regalos como herencia, pero dejó todo lo que poseía a su hijo favorito, Itzjak. Abraham murió a la edad de ciento setenta y cinco años y fue inhumado por sus hijos Itzjak e Ishmael en la cueva de Majpelá.

¿Qué Aprendemos esta Semana de la Parshá?
“SOLICITAN Y DE INMEDIATO SON RESPONDIDOS”
“Y fue cuando aun no había culminado de hablar, y he aquí Rivká salía”
(Bereshit 24:15)
(Likutei Sijot Tomo 20, Pág. 91)


Cuando Eliézer, el siervo de Abraham, llegó a la fuente de agua que había fuera de la ciudad, rezó a Hashem, que le presente a la pareja de Itzjak. Su plegaria fue respondida con una rapidez extraordinaria1: “Y fue cuando aun no había culminado de hablar, y he aquí Rivká salía”.

El Midrash2 dice al respecto: “Tres fueron respondidos: Eliézer el siervo de Abraham, Moshé y Shlomó”. También con relación a Moshé, cuando tuvo lugar la pelea de Koraj, está dicho3: “Y fue cuando concluyó de hablar... y se partió la tierra”. Así también con el Rey Shlomó, cuando la inauguración del Sagrado Templo, está escrito4: “Y al finalizar Shlomó de rezar a Hashem, el fuego descendió del cielo”.

TRES PLEGARIAS
Esta comparación entre Eliézer, un esclavo gentil, con gigantes espirituales, tzadikim como Moshé y Shlomó llama la atención. ¡¿Cómo puede colocárselo a la par de y junto a Moshé Rabeinu y el Rey Shlomó?!

Más aun: en Eliézer encontramos una ventaja incluso sobre Moshé y Shlomó, puesto que sus plegarias fueron respondidas recién luego de que concluyeron con sus pedidos, mientras que el pedido de Eliézer fue concedido ¡“cuando aun no había culminado de hablar”!.
Puede responderse que la velocidad de las respuestas no es sólo una expresión de la cualidad de los orantes, sino de la importancia del contenido de su oración.

El hecho de que las plegarias de Eliézer, Moshé y Shlomó fueron respondidas de inmediato refleja la gran importancia de esas Plegarias y de los temas pedidos por ellos.

EL POSARSE DE LA PRESENCIA DIVINA
Estas tres plegarias trataron sobre el posarse de la Santidad Divina en tres campos diferentes: el mundo, el hombre, y la Torá.
El Rey Shlomó rezó por la Presencia Divina en el mundo- el Sagrado Templo. Ese era el lugar donde moraba abiertamente la Presencia Divina, hasta que los conceptos de espacio se anularon totalmente frente a la infinitud de la Santidad. Esto se reflejó en las palabras de nuestros Sabios Z”L5: “El lugar del Arca no era parte de la medida” – el Sagrado Arca, cuyo largo era de dos codos y medio, en realidad no ocupaba espacio, ¡puesto que cuando tomaron las medidas entre los laterales del Arca y las paredes sumaban la totalidad del ancho del Santuario!.
Moshé Rabeinu rezó por la Presencia Divina en el hombre- su plegaria consistió en que se revele frente a todos que el Altísimo revela Su Voluntad por medio de Sus sagrados Profetas. Koraj y su comunidad antagonizaron con la profecía de Moshé, y Moshé rezó a Di-s que pruebe a todos que la profecía es verdad, que “el Altísimo hace profetizar a los hombres” (utilizando el lenguaje del Rambam6).

LA VIRTUD DE LA TORÁ
La Plegaria de Eliézer era sobre la Presencia Divina en la Torá. Nuestros Sabios Z”L7 destacan la virtud de las palabras de Eliézer por encima de la Torá de los hijos de Israel por lo que la Torá se extendió en el relato pormenorizado de Eliézer. De ello aprendieron que es “más bella la conversación de los esclavos de los Patriarcas que la Torá de los hijos”. Se explicó al respecto que Eliézer con la búsqueda de la pareja de Itzjak colocó las bases para la Torá y Sus preceptos.
La esencia de la Torá consiste en la unión de la Sabiduría del Altísimo con la mente material del hombre. Una unión similar a esta tuvo lugar con el casamiento de Itzjak con Rivka- él era “una ofrenda total, íntegra”8, puro y sagrado, al punto que tenía prohibida la salida de la Tierra de Israel9; ella venía de afuera de la Tierra de Israel, de una familia de malvados. La unión entre ambos implicaba el acto de unión de la espiritualidad más excelsa con la materia inferior, similar a lo que ocurre al unirse la Sagrada Divinidad con la Torá estudiada por el hombre terrenal.
Y en razón de la virtud especial del Patriarca Itzjak, cuya cualidad distintiva era la Guevurá, fortaleza, que alude a la “‘vitalidad fortalecida’, es que Eliézer se hizo meritorio que ‘aun’ antes de haber concluido de hablar”- su plegaria fue respondida.


NOTAS: 1. Nuestra Parshá 24:15 2.Bereshit Rabá Parshá 60:4 Ialkut Shimoní Bereshit 247,108 y otros 3.Bamidbar 16:31 4.Divrei HaIamim II 7:1 5.Iomá 61,a 6.Hiljot Iesodei HaTorá comienzo Cáp. 7 7.Maamarei Admur HaZaken 5563- Parte I Pág. 36 8.Bereshit Rabá Parsha 64:3 9.Hashem dijo: “el habitar fuera de la tierra de Israel no es adecuado para ti”- Rashi Bereshit 25:2

miércoles, noviembre 08, 2006

Parasha Vaiera


Parashá Vaierá

Resumen de la Parashá Vaierá
(Extraído del libro "Lilmod ULelamed" de Edit. Yehuda)

Mientras Abraham estaba sentado a la entrada de su tienda esperando recibir visitantes y poder cumplir así la mitzvá de guemilat jesed, aparecieron tres individuos. Abraham corrió a darles la bienvenida y a agasajarlos en la forma más hospitalaria. Estos "visitantes" eran, en realidad, malajim (ángeles) enviados por Hashem para cumplir misiones especiales en este mundo. Uno de ellos le informó a Abraham que dentro de un año su esposa Sara daría a luz a un niño. Sara, que ya tenía casi noventa años de edad en ese momento, rió para sí al escuchar esta increíble noticia. Fue, entonces, reprendida por D-s por esta leve señal de duda. Ella debía haber creído de todo corazón en la promesa de Hashem. ¿Por qué era tan difícil de creer? ¿Hay acaso, algo que El no pueda hacer? Antes de irse, un segundo malaj cumplió su misión, curando a Abraham el dolor el malestar que le había porducido la circunsición).
Había llegado el momento de que el tercer ángel cumpliera su parte: la destrucción de Sedom y Amorá. Hashem decidió que sería impropio no informar a a Abraham de Su intención de destruir las dos ciudades. Cuando Abraham se enteró de esto, se despertó su rajmanut (misericordia) y se dirigió a D-s con una plegaria en favor de los habitantes de ambas ciudades, argumentando que los hombres justos no deberían ser destruidos junto con los malvados. Obtuvo, entonces, la promesa de Hashem de perdonar a la comunidad entera se si hallaran entre ellos por lo menos diez hombres rectos.
Dos malajim llegaron a Sdom. El primero, el mismo que había curado a Abraham, ya estaba allí para cumplir el resto de su mmisión y salvar a Lot y su familia. El segundo malaj estaba dispuesto a destruir la ciudad. Los dos malajim, que aún conservaban el aspecto de seres humanos, fueron saludados por Lot e invitados a alojarse en su casa. Cuando se difundió la noticia en la malvada ciudad de Sedom, todos los habitantes se reunieron alrededor de la casa de Lot. Los perversos hombres de la ciudad trataron de molestar a los visitantes y fueron castigados con ceguera por Hashem. Los malajim informaron entonces a Lot que D-s tenía la intención de destruir la ciudad. Lot titubeó ante la necesidad de abandonar Sdom; quería salvar su dinero. Sin perder un instante, los malajim lo tomaron a él, a su esposa y sus dos hijas, y los ubicaron fuera de la ciudad. Les adviertieron que no se dieran vuelta para mirar la destrucción de esa urbe. Ellos serían salvados sólo por el zejut (mérito) de Abraham y en consecuencia, no tenían derecho a observar el castigo de los demás. Se les advirtió, también, que no permanecieran en la planicie que rodeaba las ciudades. Lot rogó que se le permitiera quedarse en una pequeña ciudad, conocida más tarde como Tzóar. Hashem accedió al pedido y Lot y su familia hallaron refugio en ella. Luego Hashem derramó azufre y fuego sobre las ciudades de Sedom, Amorá y la planicie que las rodeaba. Toda el área fue destruida. La esposa de Lot desobedeció la advertencia de los malajaim: se dio vuelta para contemplar la destrucción y, como castigo, fue convertida en una estatua de sal.
Lot temía vivir en Tzóar debido a su proximidad a la detruida ciudad de Sdom. Se trasladó, entonces, a una cueva en el área montañosa cercana. Fue allí que sus hijas dieron a luz a los fundadores de las naciones de Amón y Moav.
Después de esta terribe catástrofe, Abraham viajó al Neguev (el sur de Eretz Israel), a la población de Guerar. Nuevamente tomó la precaución que había adoptado en Egipto, declarando que Sara era su hermana. Ella fue llevada al palacio de Avimélej, rey de Guerar, y toda la familia de éste fue castigada con una enfermedad. D-s se apareció a Avimilej en un sueño, le dijo que había cometido un pecado grave al llevar a Sara a su palacio y le advirtió que moriría si no la devolvía a su esposo. A la mañana siguiente, Avimelej la devolvió a Abraham, junto con valiosos presentes. Abraham oró por Avimelej y D-s curó a éste y a los miembros de su familia de la enfermedad que habían contraído.
Transcurrió un año y Hashem recordó a Sara, tal como había prometido. Ella dio a luz a un niño, al que Abraham llamó Itzjak, y lo hicieron circuncidar a los ocho días, tal como D-s le había ordenado. A medida que su hijo crecía, Sara sentía que Ishmael podía ejercer una influencia perniciosa sobre él, razón por la cual pidió a Abraham que alejara a Hagar e Ishmael. Abraham se sintió apenado por este pedido, pero Hashem se le apareció y le dijo que debía seguir el consejo de Sará. También le prometió que Ishmael sería padre de una gran nación. Abraham le dio a Hagar pan y agua y la alejó de su casa junto con Ishamel. La mujer y su hijo deambularon durante días por el desierto. Cuando parecía que se iban a morir de sed, apareció un malaj de Hashem y mostró milagrosamente a Hagar dnde había agua, dándole seguridades acercxa del futuro de su hijo. Ishamel creció en el desierto de Parán, donde se casó con una mujer egipcia.
Abraham fue un verdadero sercidor de Hashem. En el curso de su vida, d-s lo había sometido a nueve pruebas defíciles para comprobar su lealtad. Abraham siempre había pasado con éxito esas pruebas; su sincera fidelidad y devoción a D-s le había permitido sortear todas las trampas puestas en su camino. Empero, la prueba número diez había sido la más difícil de todas. hashem ordenó a Abraham que tomara su único hijo, al que amaba tanto, el hijo de su vejez, Itzjak y lo ofrendara en sacrificio en una de las montañas de Moriá.
Abraham no titubeó ni por un instante. A la mañana siguiente se levantó temprano, hizo los arreglos necesarios, tomó a su hijo y partió hacia el lugar que le sería revelado por D-s. Al tercer día llegó a la montaña señalada. Abraham construyó el mizbeaj (altar), dispuso la madera y ató las manos y los pies de Itzjak. Luego lo ubicó en el mizbéaj, sobre la madera, y alzó el cuchillo dispuesto a sacrificar a su hijo, cuando repentinamente se oyó la voz celestial de un malaj exclamar "¡Abraham, Abraham!", e indicarle que no tocara ni hiciera daño a Itzjak. Ahora era evidente , a todas luces, que Abraham era verdaderamente temeroso de D-s y no había necesidad de sacrificar a Itzjak. Abraham encontró un carnero cuyo cuernos se habían enredado entre los arbustos, y lo sacrificó en lugar de Itzjak Hashem le prometió que por zejut (mérito) de us gran acción El lo bendeciría, sus hijos serían numerosos y sus descendientes heredarían las ciudades de sus enemigos.


Vaierá «La voz que escuchó Abraham»
Rav Jaim Zukerwar

« En un mundo en el que el sacrificio humano sigue siendo parte de las «prácticas espirituales», es imperioso que todos los que se dicen hijos de Abraham escuchen la misma voz que él escuchó diciéndole: No extiendas tu mano contra el niño y no le hagas na
Cuando experimentamos plenitud no diferenciamos entre ésta y el deseo de recibirla, los percibimos como uno. En cambio, la falta de plenitud provoca inmediatamente que surja el deseo. Ambos aspectos tienen su origen en el Kadósh Barúj Hú, sólo que "allí" se encuentran en estado de unidad, más allá de la dualidad Creador-Creación, conocedor-conocido, masculino-femenino, etc. Previo a la Creación la plenitud llena al deseo lo cual impide la manifestación de la voluntad de recibir, de esa forma el alma no puede tomar conciencia de todo su potencial, ya que recibe pasivamente. El acto de la Creación genera que el deseo de recibir se vacíe de Su plenitud, y posteriormente, en forma gradual, la recupere a través de su propia voluntad. Este proceso es lo denominado libre albedrío, a través del cual el alma logra restaurar la conciencia de la unidad deseo-plenitud, tal como lo expresa el profeta "En ese día El y Su nombre serán Uno (Zejaria 14:9). La Creación es el desafío en recuperar el estado de Plenitud Infinita. La Torá nos hace tomar conciencia de la forma en que debemos asumirlo y concretizarlo, ya que nos enseña a discernir entre lo esencial y lo superfluo para que los esfuerzos humanos no se desvíen del objetivo por el cual la humanidad fue creada.Situaciones límiteCuando atravesamos una situación límite descubrimos "de repente" que poseemos un potencial desconocido que normalmente nunca hubiéramos activado, y que ocurren "milagros", revelamos fuerzas fuera de lo común. La Creación misma es una situación límite para el alma: el vacío de plenitud. La vida nos enfrenta permanentemente a desafíos que nos hacen crecer y tomar conciencia de nuestra esencia y potencial. Abraham Avinu enfrentó y superó diez desafíos, su vida tuvo un único objetivo revelar el potencial humano en pos de su esencia. Abraham Avinu, el primer hebreo, reveló para la humanidad como trascender la mecanicidad egoísta del deseo, enseñando a través de cada acto de su vida como alcanzar lo increado y eterno, el altruismo que unifica a todo y a todos.Orden y caos dos formas de percibir la realidadSin elección no hay desarrollo. La "tensión" generada por el propio esfuerzo en pos de la superación crea el "espacio" que posibilita el discernimiento que expande nuestra percepción de la realidad. Ese "espacio" es la conciencia que cada ser humano posee de la dimensión espiritual de la Creación. La Torá nos dice que Elokím puso a prueba a Abraham, "HaElokim nisa et Abraham (Bereshit-Génesis 22:1)". Elokím es uno de los diez nombres que la Torá utiliza para designar una de las formas en que la Energía Infinita es aprehendida por los seres humanos. El libre albedrío nos da la posibilidad de aprender, y siendo que el conflicto y la elección son necesarias en todo proceso educativo, podemos relacionarnos con Su energía, en este caso Elokim, como la generadora de multiplicidad y caos -En el principio creó Elokím los cielos y la tierra, y la tierra estaba caótica- o, como la generadora de un orden con un plan y un objetivo preciso -como el descrito a partir de Bereshit-Génesis 1:4-. Cuando un arquitecto construye un edificio lo primero que debe hacer es preparar el terreno perforando y cavando. Ante la percepción de una persona que desconoce ese propósito y la forma de implementarlo, esta etapa necesaria y preparatoria, será percibida como caótica. Esa persona pensará que los trabajadores están simplemente destruyendo el paisaje. La realidad del Kadósh Barúj Hú es la Plenitud Infinita, pero para que los creados puedan acceder a ella manifestó la Creación, a través de la cual el alma alcanza gradualmente Su realidad. Es similar al estudiante que avanza de grado en grado hasta alcanzar el conocimiento que sus maestros ya poseen. El ritmo y el modo en que se desarrolla este aprendizaje depende, en primer lugar, de la forma en que percibimos la realidad: 1. Justificando nuestros instintos, deseos y debilidades 2. Discerniendo en base a Principios Universales y objetivos la consecuencia de nuestros actos. El aspecto 1. limita la realidad al ego, imposibilitándonos expandir nuestra realidad más allá de lo inmediato. En cambio, el esfuerzo en prever la consecuencia de cada uno de nuestros actos en pro del bien colectivo, aspecto 2., nos des-cubre el orden a través del cual el mundo fue creado.La décima prueba de AbrahamEl episodio denominado erróneamente "el sacrificio de Itzják" Akedát Itzják- La ligadura de Izják es el décimo desafío que Abraham supera para conformar una nueva tendencia en la historia humana: el altruismo como forma de vida y medio para el desarrollo espiritual. Este proceso no se logra acumulando información o conocimiento, como lo hace un investigador científico, sino que Abraham supera en cada desafío otra índole del egoísmo humano alcanzando un estado de ser superior para transformarse así en un modelo para las futuras generaciones. Esta cadena continuará a través de su hijo Itzják, su nieto Iaacov, permaneciendo intacta y actual hasta el presente. Para comprender en profundidad los desafíos que atravesó Abraham y principalmente el décimo, Akedát Itzják, la Kabalá nos enseña que los Patriarcas así como los Profetas y los verdaderos Sabios de Israel reproducen en sus vidas, como el átomo al universo, el anhelo humano en pos de su armonía.Analogía espiritual Nos explica Rabí Moshé Jaím Luzzatto, conocido como el Ramajal, que lo primero que debemos saber es que tanto en la Creación del mundo como en su conducción el Kadósh Barúj Hú no manifiesta su Energía Infinita sino que actúa como los seres humanos, que hacen las cosas gradualmente. Si aplicase todo su poder no podríamos captar ninguna de sus acciones, mientras que el accionar gradual nos permite captarlas. Ello es a lo que se refiere el libro Etz Jaím al expresar que "El Infinito contrajo Su luz", o sea que no actuó con toda su potencialidad en la Creación sino en forma medida. La Energía Infinita puede revelarse de dos formas: manifestando todo su potencial o, gradualmente. El Kadósh Baúj Hú creó el mundo mediante la medida, entonces graduó su potencial infinito lo cual generó etapas y medidas con sus detalles que son lo que nosotros podemos comprender. En el lenguaje de la Kabalá, también denominada la Sabiduría de la Verdad, a Todo su Potencial lo denominamos Infinito-EinSof que es la Voluntad Superior. A las gradaciones las llamamos sefirót. EinSof contrajo Su Luz y así se revelaron las sefirót. La Sabiduría de la Kabalá se transmite en el lenguaje de las sefirót con sus respectivos niveles o gradaciones. Toda acción en el plano inferior tiene su raíz u origen en lo superior mediante la graduación sefirótica, por lo que cuando comprendemos cabalmente el desarrollo y concatenación de las sefirót podemos entender cuál es el origen de todas las creaturas y sus conductas. El Infinito-Ein Sof no lo podemos alcanzar directamente mediante el pensamiento ni la profecía. Pero, por medio de la gradación o sefirót podemos aprehenderlo con el entendimiento y la visión profética.Akedát Itzják- la Ligadura de ItzjákAsí como en los procesos de la naturaleza cuando des-cubrimos una ley accedemos a un código que nos permite definir y reproducir un fenómeno, así en los mundos espirituales rigen principios que generan causas y consecuencias que ordenan la realidad en forma precisa. El desafío de la Akedát Itzják- la Ligadura de Izják manifiesta en la realidad material sensorial lo que sucede en el ámbito de la realidad espiritual denominado Olám haAkudim-Mundo de las Ligaduras (uno de los mundos incluidos en Adám Kadmón). "Allí" las sefirót, o sea las gradaciones, se encuentran ligadas o relacionadas sin poder manifestar sus características específicas. Es un plano sutil "donde" la conciencia simple no puede acceder, sólo las almas que poseen una poderosa fuerza de voluntad, como Abraham Avinu, logran discernir "allí" los grados de la Luz Infinita. Abraham representa la sefirá Jésed, el arquetipo del altruismo, la bondad con sabiduría, la energía que sostiene a todos los procesos creativos tanto materiales como espirituales. Todo proceso creativo, toda iniciativa es generada por Jésed: una poderosa fuerza de voluntad en la entrega. Itzják, su hijo, representa a la sefirá Guevurá, el arquetipo de la voluntad de superación, el coraje que logra implementar el Jésed. En su origen, en los mundos espirituales, Itzják esta ligado a Abraham, como Guevurá-superación, coraje está ligado a Jésed-bondad, voluntad en la entrega. Al igual que sin padres no puede haber hijos sin Jésed no puede revelarse Guevurá, ese es el orden superior. Pero, en nuestra realidad, luego que Jésed y Guevurá atraviesan el estado de caos creativo -En el principio creó Elokím los cielos y la tierra, y la tierra estaba caótica- para manifestarse en la realidad material-sensorial, Jésed y Guevurá son percibidas desligadas del orden superior y por ende la valentía y el coraje en lugar de ser parte del desafío para alcanzar la forma superior: el altruismo, pueden ser utilizados para el egoísmo. En nuestra realidad Jésed y Guevurá se desligan de su estado arquetípico permitiéndonos captarlas como independientes sin ninguna relación esencial. Akedát Itzják-la Ligadura de Izják representa la acción que reintegra Guevurá-el coraje, la superación manifestada por Itzják al Jésed-la bondad superior expresada por Abraham, religando la percepción caótica y egoísta humana a la arquetípica divina.La misma voz que le habló a AbrahamEn un mundo en el que el sacrificio humano sigue siendo parte de las "prácticas espirituales", peor aun que en la época de Abraham e Itzják, hoy padres sacrifican orgullosos a sus hijos enviándolos al asesinato suicida, es imperioso que todos los que se dicen hijos de Abraham escuchen la misma voz que él escuchó diciéndole: Abraham, Abraham, y él respondió: héme aquí. Y Le dijo: No extiendas tu mano contra el niño y no le hagas nada… ya que a través tuyo y de tus descendientes la humanidad heredará el orden para alcanzar el objetivo para el cual los seres humanos fueron creados. Abraham e Itzják logran unificar bondad, sabiduría y coraje, instaurando así un modelo a seguir para las futuras generaciones en donde cada ser humano es valorizado como una pieza insustituible y sagrada para el logro de la armonía universal. Ellos nos enseñaron que la valentía consiste en el desafío de vivir una vida sabia y bondadosa amando al prójimo como a sí mismo, no sólo en teoría, sino a través de actos concretos: mitzvót. Y que los sacrificios que realizamos deben tener un único objetivo: lograr un mundo mejor como medio para alcanzar nuestra verdadera Esencia y Origen, pero valorizando lo sagrado que El nos dio como medio para alcanzarLo: la Vida. Lejaim!!!
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sábado, noviembre 04, 2006

Parasha Lej Leja


Parashá Lej Leja
Resumen de la Parashá
(Extraído del libro "Lilmod ULelamed" de Edit. Yehuda)


A Abram le llegó el llamado divino para que abandonara Jarán y se encaminara a otra tierra que Hashem le indicaría. El patriarca se dirigió a Canaán (Eretz Israel), llevando consigo a su esposa Sarai, su sobrino Lot, y todas sus posesiones. También llevó a los mucho seguidores a quienes él y Sarai habían logrado acercar a los caminos de Hashem y de Su Torá. Los viajeros llegaron a la tierra de Canaan y continuaron hasta la ciudad de Shjem, donde D-s se le apareció a Abram en una visión y afirmó Su promesa de que algún día la tierra de Canaan pertenecería a sus descendientes. Abram construyó un mizbéaj (altar) en acción de gracias a Hashem por esas noticias felices.
Una terrible hambruna desatada en Canaan, impulsó a Abram a permanecer temporalmente en Egipto. Temiendo que los egipcios se sintieran atraídos por su esposa Sarai y lo asesinaran para apoderarse de ella , al acercarse a la tierra de Egipto le pidió que les dijera que era su hermana. Cuando arribaron a ese pais la belleza de Sarai despertó gran admiración y fue llevada al palacio de Paró (faraón). De inmediato, Abram fue colmado de regalos de rebaños y sirvientes. Sin embargo, cuando Paró y su familia fueron castigados con misteriosas enfermedades, éste sintió que algo andaba mal. Supo que Sarai era, en realidad, esposa de Abram, y que su secuestro había causado este castigo. Paró pidió a Abram que abandonara Egipto junto con su familia y sus bienes, y Abram así lo hizo.
Con su esposa y las nuevas posesiones que había obtenido regresó a la ciudad de Bet-El, en Canaan. Puesto que Abram y Lot se habían hecho muy ricos y dueños de grandes rebaños, no había suficientes pasturas para los ganados de ambos y surgieron disputas entre los pastores. Para evitar el conflicto, Abram sugirió que él y Lot se separaran y ofreció a su sobrino que eligiera primero la tierra en la cual quería asentarse. Lot eligió la planicie del Jordán, fértil y bien irrigada, y levantó sus tiendas hasta la ciudad de Sdom, de mala fama por la perversidad de sus habitantes. Abram se estableció en la llanuras de Mamre, cerca de Jevrón y nuevamente recibió la promesa de D-s de que algún día sus descendientes poseerían esa tierra.
En esa época, cinco gobernantes del sur de Canaán, incluyendo los reyes de Sedom y Amorá, se hallaban comprometidos en una revuelta contra Kedarlaomer, rey de Elam, a quien le habían pagado tributos durante doce años. Kedarlaomer buscó la ayuda de tres de los gobernantes vecinos. La revuelta se conviertió en una batalla en la que triunfaron Kedarlaomer y sus aliados. Estos obtuvieron un botín consistente en todas las posesiones de Sedom y Amorá. Además sometieron a cautiverio a gran parte del pueblo. Entre los cautivos se encontraba Lot. Al conocer la situación de su sobrino, Abram condujó a sus familiares y servidores, y presentó batalla contra las fuerzas victoriosas, las derrotó y rescató a Lot y sus posesiones, como así también al resto de los habitantes de Sedom y todos sus bienes. El rey de esta ciudad salió a saludar a Abram luego de su victoria y le ofreció todas las posesiones que había rescatado de Kedarlaomer, como recompensa pro haber liberado a los cautivos. Abram, empero, rehusó cualquier tipo de retribución por sus esfuerzos.
A pesar de toda su buena fortuna, Abram se sentía triste por el hecho de no tener, aún, un hijo y heredero. Entonces, Hashem, le indicó que mirara el cielo y contara las estrellas. "Ciertamente , no puedes contarlas", dijo D-s, "pues así de numerosos serán tus hijos". Luego le hizo saber que lo había sacado de la tierra de Ur Casdim para entregarle esta tierra como posesión que heredarían sus descendientes. Abram preguntó: "¿Cómo sabré que poseo esta tierra?" Y Hashem selló, entonces, un pacto con él, conocido como Brit bein habetarim (pacto en las mitades). D-s le informó luego que sus descendientes serían esclavizados temporalmente en tierra extraña, pero que saldrían de ella con gran riqueza.
Como no tenía hijos, Sarai sugirió a Abram que tomara a su sierva hagar como segunda esposa. Cuando Hagar advirtió que estaba encinta le perdió el respeto a Sarai. Esta se sintió muy molesta y se quejó a Abram. el patriarca devolvió a Sarai su autoridad sobre hagar. Después, Sarai tuvo que lidiar duramente con la sierva, que terminó huyendo. Un angel de Hashem apareció ante Hagar y le dijo que regresara, prometiéndole que el hijo que tendría , Ishmael, sería el fundador de una gran Nación. Cuando Abram llegó a la edad de noventa y nueve años Hashem renovó Su pacto con él y cambió Su nombre por el de Abraham, que significa "padre de una multitud de naciones". Luego le ordenó que se circuncidara, junto con todos los demás varones de su casa. Desde entonces, todo niño varón judío que nace debe ser circuncidado a los ocho días de edad. Este ha sido el signo del pacto entre D-s y Abraham y sus descendientes. Hashem dijo tambíen a Abraham que a partir de entonces Sarai sería conocida como Sará, que significa "princesa". Abraham cumplió prestametne la gran mitzvá del Brit milá (circunsición) en Ishmael y todos los varones de su casa, y luego se circuncidó él mismo. Todo esto fue realizado por Abraham a la luz del día, sin importarle lo que los demás podrían decir o hacer.

Avraham – la raíz de la nación
Rav Shlomó Aviner (Tal Jermon – Torá. Pág. 34-37)

Nuestro patriarca Avraham es la raíz de Israel – que es definido como un pueblo. Su innovación – es ser la raíz de un pueblo, y no el ser un tzadik (justo). Hubo personas justas en la humanidad que lo antecedieron, y también posteriores a él. Por ejemplo, “Noaj era hombre justo en su generación” (Bereshit 6:9). Janoj, Shem y Ever – todos ellos eran personas justas. Personas individuales justas, hay en todo el mundo: La innovación con la elección Divina de Avraham, es que ahora se está por comenzar a formar un pueblo justo. Un gran pueblo, en el plano de su nivel espiritual.
Nuestro patriarca Avraham es un “padre de muchos pueblos” (Bereshit 17:5). Es decir, es responsable de toda la humanidad. Esa responsabilidad se expresa en la práctica en forma notoria en el episodio de la destrucción de Sdom: D’s le comunica que pretende destruir a Sdom, y Avraham siente que se trata de algo que le incumbe, porque él es “padre de muchos pueblos”. Por ello, él se dispone a protegerlos. Esa responsabilidad universal surge en él porque es la raíz de Am Israel (el Pueblo de Israel). Es decir, su responsabilidad para con las naciones, de dirigirlas, de conducirlas a la salvación, salvarlas de sus problemas espirituales y materiales – es por tratarse del patriarca de la Nación de Israel. Y sólo de esa forma serán bendecidas todas las familias de la tierra.
Hay pensadores judíos que arguyeron que nuestro destino es ser “una luz para los pueblos”, y eso se logrará justamente a través de nuestra dispersión entre ellos. Viviendo entre ellos podremos influir y lograremos la difusión de la moral del Tanaj (La Biblia) dentro de ellos. Y se apoyan en el versículo del profeta: “Te pondré como el pueblo de Mi pacto, por luz de las naciones” (Ishaya 42:6). Pero eso es un error, no es esa la intención del profeta. No seremos una luz para los pueblos actuando como individuos particulares dispersados en Preshburg, Johanesburg o Williamsburg. No!. Somos una luz para las naciones, como pueblo. Por supuesto, cuando estuvimos diseminados en la galut (el exilio) – a pesar nuestro, y para nuestra desdicha – hicimos lo que podíamos hacer, y en efecto, nuestra influencia fue notoria en todo lugar donde habitamos. Pero no es esa la meta. Nuestra meta – es alumbrar a las naciones viviendo como un pueblo en nuestra tierra…
La pregunta, es por qué es necesario justamente un pueblo para ayudar a la humanidad?. Por qué debe ser elegido un pueblo entero – incluyendo también a los malvados dentro de él – para ser una bendición para la humanidad?. A primera vista, se puede pensar en una idea más exitosa: Formar una Alianza Internacional de Idealistas – compuesta por nuestro patriarca Avraham y todas las personas buenas y rectas de todo pueblo – y juntos, harán obras de bien para toda la humanidad. También hoy en día es posible formar una alianza de ese tipo. Semejante organización puede tener mucha influencia. Hoy en día existen firmas internacionales, con sucursales y fábricas en muchos lugares, cuya influencia a veces es mayor que la de los países. Incluso hubo episodios políticos que fueron decididos por la intervención de firmas de ese tipo!. Entonces, formaremos una organización internacional de ese tipo, cuyo cometido será hacer avanzar al mundo en el plano moral!. Seguramente entre las personas idealistas habrá también ricos y personas influyentes, y con la ayuda de las fuerzas conjuntas actuarán para corregir a la humanidad.
Pero D’s no aceptó esa idea. Por qué?. Porque no es gran cosa que haya personas buenas y rectas, cuando cada uno se encierra en su torre de marfil. Lo que es realmente grandioso, es formar un pueblo justo. Un pueblo que actúa como tal, que se ocupa de la industria, de la agricultura y del comercio, que está compuesto por individuos que pertenecen a las capas más elevadas de la intelectualidad, hasta los proletarios más bajos, pasando por todos los niveles intermedios. Esa es la tarea en la que debemos triunfar (Orot, Pág. 104). Una nación recta – eso es lo más difícil, y esa es también la Santificación del Nombre de D’s más elevada. Que haya una persona individual justa – que se desconecta de la sociedad y de la historia – es también una tarea respetable, y nada fácil. Pero no es la Santificación más elevada de Su Nombre, como cuando un pueblo entero, un público entero se dirige a la luz de los ideales Divinos. En efecto, es mucho más complejo, pero esa es la tarea.
Esa es la innovación cuando D’s le habla a nuestro patriarca Avraham. Hasta Avraham, ese tema no había sido tratado. D’s se dirigió a los individuos particulares a través de los Siete Preceptos de los Hijos de Noaj – un llamado a cada uno, para que viva en forma moral. Ahora, con la aparición de Avraham, llega una nueva era para el mundo: Avraham tiene las facultades para comenzar una etapa nueva en la historia. No es por azar, D’s le otorgó esas facultades, y le dice: “Y haré de ti una gran nación” (Bereshit 12:2) – tú eres la raíz de una gran nación, que saldrá de tu simiente.
Toda la humanidad se ordena según marcos de pueblos. Por ello, hay que santificar los marcos de vida nacionales, y no sólo la vida de los individuos particulares – ya que vivimos como pueblos. Es cierto que al principio de su camino la humanidad se componía de familias y tribus, pero a través de cierto proceso evolutivo – que es descrito en Parashat Noaj – se formaron los pueblos. No surgieron todos los pueblos en un mismo momento: Hay pueblos que sólo se consolidaron en las últimas generaciones, como Italia, o Alemania – cuyos pueblos que los compusieron se unieron no hace mucho tiempo. Pero de todas formas, la existencia humana en el mundo es en marcos nacionales, y nosotros no desatendemos la correcta consolidación de la vida nacional. De acuerdo a ello, D’s le dice a Avraham: “Y haré de ti una gran nación”, un gran pueblo. Y la formación de la Nación de Israel será una gran bendición para todo el mundo.
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